***
Creo que por primera vez ambos estamos abriendo los ojos a la realidad, más bien, una realidad impuesta ... Un año, dos años, tres años, cuatro años, cinco años, seis años, siete años. Se supone que vivo el plan ideal, la vida perfecta, la hija perfecta, la estudiante perfecta, la amiga perfecta pero, ¿qué más hay? ¿cuándo se es totalmente feliz?
¿Seré la única pasando por esto? Seguramente no. No quiero escuchar más canciones tristes, no quiero ver más melodramas NO, NO, NO, NO ¡NO! ¡BASTA! Quiero que el mundo deje de girar por cinco miseros minutos, quiero callar los pensamientos en mi cabeza, yo quiero, yo quiero, yo quiero ...
¿Algún día me arrepentiré de esto? Seguramente sí. Tengo miedo al mañana, al próximo ocaso, al próximo amanecer, desearía detener mi vida, oprimir el botón que dice 'pausa' y hacer callar aquellas voces racionales e irracionales que alborotan mis decisiones.
No existe la persona libre, ¡claro que no! no somos libres, desde el momento en el que nacimos y nos dieron un nombre que no queríamos; nos sometimos a decisiones ajenas, ¡vayamos aún más atrás! no somos libres desde el momento en el que nos engendraron y el corazón empezó a latir, listo y dispuesto a ser torturado y amado.
No sé si seré (o si tú serás) lo suficientemente fuerte como para tolerar este infierno por lo tanto de nada sirve hacer promesas y llorar. El destino es inevitable. Desmond es inevitable. El destino se escribe con una tinta indeleble que penetra el papel que toca, siendo aplicada para representar todas aquellas decisiones bien o mal tomadas.
Aún quedan muchas páginas en mi vida, muchos capítulos ... aún se puede desviar el fatídico destino que Desmond planea ¿qué necesito? armas, valor, lagrimas -muchas- y lealtad conmigo misma.
Nada está perdido, nada lo estará, no si seguimos luchando a través del tiempo y de lo presupuesto.
"Nunca te rindas ante tus sueños, sigue al pecado"
Paulo Coelho
No hay comentarios:
Publicar un comentario