Se acaba el juego. Nunca más nada... concluye toda mentira.
Me lo creí todo en su tiempo. Te confié mi alma atormentada por los demonios de la soledad, me rendí a ti con la inocencia de un niño, con la fuerza de una tempestad, te di todo, todo, todo...
¿Qué sucedió?
Hiciste añicos todos y cada uno de mis sueños, pisoteaste mi corazón...
"Siéntate, si quieres, sobre el corazón de un león. Pero nunca, jamás, sobre el de quién te ha querido tanto"
No hay comentarios:
Publicar un comentario