I
“Que te fuiste”, dijo.
“Que te lloro, que me dueles”, dijo.
Sonríe,
deforma el rostro
y las llamas se encienden.
Se consume.
Quema el fuego y se hace agua.
Muñeco yace puro, yace intacto.
levanta su cuerpo y en trozos se destaja;
cae el brazo, cae el otro,
Descompone y muere.
Parásitos nacen y se comen todo,
huesos rotos quedan y se hacen polvo.
Despiertas.
II
“Que te fuiste”, dijo.
“Que te lloro, que me dueles”, dijo.
Palabras que hacen eco,
taladran la cabeza.
Aquí estoy, y no soy sueño,
me ves, te veo y nos vemos.
Triste estás, muñeco utópico.
“¿U-tó-pi-co?” repites.
Me río,
y de a piezas te haces polvo,
y la brisa te lleva.
Ay, muñeco ingenuo.
No existes.
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